Una buena atención al cliente:
Clave para el éxito de tu negocio
Actualmente la competencia entre la variedad de empresas que existen en nuestro país es fuerte, muchos negocios manejan las mismas mercaderías, brindan los mismos servicios y los consumidores de hoy están mucho mejor educados. Saben muy bien que cuentan con una variedad de opciones.
Por ello es importante diferenciar tu negocio de la competencia. La atención que puedas brindarle a tu cliente puede ser el factor determinante en su selección y en su decisión de compra.
Eres tú quien puede hacer de tu negocio un lugar especial donde comprar, al que los clientes volverán y recomendarán a otros.
El trato amable al cliente debe darse tanto al niño que entra a comprarte un caramelo, como al adulto que podría comprarte algo de mayor valor. No debes dejar que de tu negocio se comenten cosas como “no entro a esa tienda porque no me atienden bien” o “cuando llamo la persona que atiende parece estar de mal humor” por ejemplo.
La atención al cliente empieza por un trato cordial, pasando también por la presentación de tu negocio, la rapidez en la atención y las respuestas que puedas dar ante inquietudes, consultas y hasta las insatisfacciones que tus clientes puedan tener.
Los clientes son los que te permiten abrir las puertas de tu negocio cada día. Pensando en lo valiosos que son, te damos algunos consejos sobre atención y así logres que salgan satisfechos de tu negocio:
- Saluda a tu cliente. Sin importar si el negocio está lleno o hay poco movimiento, todo cliente que entra debe ser recibido con un cordial "Buenos días" por ejemplo.
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Todo puede esperar, un cliente no debe esperar jamás. Puede que te haya ocurrido que llega un cliente y te encuentras ocupado en alguna actividad y no puedes dejarla para después. Y, cuando terminas el cliente ya se ha ido. Seguro le resultó incómodo y de mala educación estar parado delante de ti sin que le dirigieras la palabra como si fuera invisible. En una situación similar basta con un “Buenas tardes señor, en un momento le atiendo por favor”. Con ese sencillo saludo estás comunicándole a tu cliente que es bienvenido a tu negocio, que sabes que te está esperando y que apenas termines tu actividad será atendido. Si bien el ideal es no hacerle esperar hay formas de compensar esa situación.
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Deja tus problemas personales de lado. Todos tenemos días en que nos sentimos muy bien y otros en los que no queremos ver a nadie. No debes permitir que tu mal humor o tu desánimo afecte la manera en que tratas a tus clientes. Siempre debes dar a todos y a cada uno de tus clientes tu mejor sonrisa.
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Toma en cuenta el "espacio personal" de tu cliente. Algunos clientes van a ser muy amigables y abiertos desde el principio, mientras que otros se sentirán incómodos si tratas de acercarte demasiado. Dales su tiempo y espacio. No es grato entrar a una tienda y tener a la vendedora preguntando ¿alguna cosita señor? ¿Qué está buscando? cuando ni siquiera se ha podido apreciar lo que se ofrece.
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Adapta tu estilo al cliente. Un tono más relajado, más sencillo puede ser apropiado para algunos clientes, mientras que otros responderán mejor a uno más formal. Si el cliente te llama, acércate o en todo caso obsérvalo sin que se de cuenta y nunca lo interrumpas mientras te habla.
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Pon atención en tu propia apariencia y la de tu local. Apenas el cliente ingresa a tu local comienza a formarse una impresión acerca de ti y tu negocio. Hay muchos factores que inciden en sus opiniones. Deja que tu imagen transmita lo que vendes. Es extremadamente importante que tu aspecto se adapte al estilo adecuado de lo que estás vendiendo. Si tienes un restaurante por ejemplo todo debe verse impecable desde el piso hasta las uñas del mozo.
Recuerda que tú puedes hacer la diferencia. Debes causar una buena impresión para que los cliente regresen o lo que es mejor, para que te recomienden.
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